Los servicios basados en el conocimiento buscan exportar más

Agosto de 2020, Buenos Aires

La mayoría de los datos que analizamos a diario sobre el impacto de la crisis sanitaria en la economía son desalentadores. La Organización Mundial del Comercio (OMC) proyecta una caída del volumen de entre 13 y 30 por ciento. Aun así, yen el contexto de recesión económica causada por el Covid-19, se destaca la posición de las empresas de servicios digitales globales, también conocidas como empresas de servicios basados en conocimiento, para beneficiarse de oportunidades que surgen en medio de la incertidumbre. Entre 2010 y 2018 los servicios digitales crecieron solo el 18% en Argentina, 34 % en América latina y 92% a nivel global.

Entre 2010 y 2018 los servicios digitales crecieron solo:

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Argentina
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Nivel global

El tema fue abordado durante la “Semana Outsource2LAC Virtual 2020”, que contó con cerca de 2000 empresarios del sector de servicios globales de más de 50 países. El foro organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través del Sector de Integración y Comercio y la plataforma empresarial ConnectAmericas, reúne a los referentes del sector de tercerización de servicios digitales en América Latina y el Caribe.

“Venimos promoviendo desde hace 10 años el potencial de América Latina y el Caribe en este sector que es muy grande y es una apuesta porque creemos en la exportación de talentos, de valor añadido que permite la conectividad: ingeniería, arquitectura, software, videojuegos, centros de servicios compartidos, finanzas, contabilidad, todo eso se exporta”, cuenta Fabrizio Opertti, gerente del Sector de Integración y Comercio del BID y señala que el juego FIFA -que circula por muchos países del mundo- fue desarrollado por un argentino para Electronic Arts.

Ingeniería, arquitectura, software, videojuegos, centros de servicios compartidos, finanzas, contabilidad, todo eso se exporta.

“El objetivo del encuentro es impulsar el crecimiento de las empresas proveedoras de servicios digitales globales, o servicios basados en conocimiento, en respuesta a la desaceleración económica causada por la crisis del Covid-19”, explica Opertti y apunta a cuatro grandes áreas que generan valor económico a partir de la innovación y el capital intelectual: Tercerización de Procesos Empresariales (BPO), Tercerización de Tecnologías de Información (ITO), Tercerización de Procesos de Conocimiento (KPO), y tecnologías emergentes. “Dentro de estas áreas se destacan sectores como comercio electrónico, educación virtual, telemedicina, industrias creativas, Fintech y ciberseguridad, entre otros”, aclara. “Con la pandemia estamos interactuando en formato digital, tele trabajando, tele estudiando, tele gobernando, tele entreteniendo, las plataformas que permiten esa vida tuvieron una aceleración. Y, en esta nueva normalidad, lo digital va a estar mucho más incorporado”.

“Si bien para muchas organizaciones el escenario de aislamiento, a raíz de la pandemia, generó necesidad de adaptación significativa, para nosotros no fue un problema relevante dado que tanto el trabajo remoto como la diversidad y movilidad geográfica son parte de nuestra estructura natural por diseño; hubo que ajustar ciertos procesos menores pero pudimos organizarnos en tiempo récord y en solo 4 días el 99.5% de los Globers estaban trabajando desde sus hogares”, cuenta Nicolas Kaplun, General Manager en Latinoamérica de Globant.

El “unicornio” de la Argentina, es una firma nativa digital que ha mostrado su capacidad disruptiva en el campo de los servicios profesionales de la tecnología en múltiples industrias como consumo, entretenimiento, finanzas, medios, telecomunicaciones y recursos naturales. Cuenta con presencia en 16 países y emplea a más de 12.500 profesionales. “Aprovechamos las últimas tendencias y metodologías en el espacio digital y cognitivo colaborando con las organizaciones a transformarse en todos los aspectos, mediante la construcción de productos de software que permiten conectar emocionalmente con los consumidores y empleados, convirtiéndolas en armas de competitividad desde el presente, pero hacia el futuro”, explica Kaplum.

De repente todos los cambios relacionados a una transformación digital, se necesitaron de manera urgente. “Debemos entender la nueva normalidad planteada y con qué timing convergeremos”, agrega. Globant surgió al cabo de la crisis económica del 2003 y atravesó exitosamente las del 2008 o 2011 dice Kaplun, y afirma que en el contexto actual, “existen grandes oportunidades; estamos aprendiendo a estar más cerca de nuestros empleados y clientes, a mejorarnos y, sobre todo, a refundar la compañía, construyendo activos para la economía digital que hoy son mandatorios y que antes eran solamente objetos de deseo empresariales”.

La actividad representa el 8% de las exportaciones totales y en pandemia pasó a ocupar el segundo lugar en conglomerados exportadores.

 

En la Argentina -según Argencon, que nuclea a empresas prestadoras de servicios vinculados a la economía del conocimiento-, el total de exportaciones en esta materia superó los 6000 millones de dólares en 2019, de los cuales casi el 60% son servicios profesionales y empresariales, y un 30% servicios tecnológicos.“La actividad representa el 8% de las exportaciones totales y en pandemia pasó a ocupar el segundo lugar en conglomerados exportadores, luego del complejo sojero”, revela Verónica Tenaglia, socia en Datan, una pyme que desarrolla y produce software embebido, y exporta a Ecuador desde el Distrito Tecnológico de la Ciudad de Buenos Aires.

“Es fundamental que se apruebe la ley de economía del conocimiento porque el sector necesita capacitar a sus nuevos recursos para generar más empleo y divisas”, plantea Tenaglia y destaca que no sólo se trata de “plataformas” sino investigación, desarrollo e innovación (I+D+I) aplicada a grandes industrias como la de biotecnología, bioingeniería y biomedicina.

Desde el sector reconocen que la nueva ley, junto con una normativa clara y el mejoramiento de la macroeconomía, van en el sentido correcto para que cada vez más empresas de servicios puedan exportar.

“Por la incertidumbre, algunos clientes decidieron pausar proyectos, pero otros aceleraron a fondo, porque en materia de digitalización la pandemia aceleró 5 años; en 2 meses tuvieron que transformarse y dar respuestas al nuevo consumidor 100 por ciento online”, comenta Javier Ailbirt, CEO y co fundador de TheEye.

“La pandemia fue el disparador para que directivos adopten este tipo de tecnología que permite a los colaboradores dedicarse a tareas creativas y de valor para el negocio en este contexto, un cambio que llegó para quedarse”, aclara. La empresa, que recibió inversión por parte de Globant, exporta servicios a países de la región como Chile, Colombia, Paraguay, Perú y también a España.

La evolución del ecosistema digital demanda a la vez nuevos servicios digitales y abre camino a desarrollos en sectores que permiten que las operaciones en línea sean posible. “Argentina en términos de talento digital es un país que realmente nos llama la atención”, dice Fabrizio Opertti, gerente del Sector de Integración y Comercio del BID y explica que “Uruguay exporta carne, pero también software de trazabilidad y ganado, mientras Chile exporta minería, pero también servicios de ingeniería alrededor de lo que es esa actividad”.

Asegura que el mundo avanza cada vez más rápido hacia la “servificación” que sucede cuando la compra de un bien ya no es rentable para una empresa y en vez de adquirirlo, se transforma en un servicio que se contrata. Atento a los cambios y tensiones que generan los nuevos negocios basados en la aplicación de tecnología en el mundo del empleo, Opertti advierte que la problemática es tanto de las empresas digitales como de las tradicionales y apunta a que los gobiernos las regulen “sin aplastarlas” o “quitarles la posibilidad de innovación y creatividad”.

Bajo la modalidad de videoconferencia y con la participación del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, las comisiones de Comunicaciones e Informática y Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, firmaron un dictamen favorable al proyecto que modifica la Ley 27.506 mediante la cual se creó el “Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento” y tiene como objetivo fomentar las actividades económicas que apliquen el uso del conocimiento y la digitalización de la información.

De ser aprobada con las modificaciones consensuadas por todos los bloques en el Senado, se convertirá en la primera ley nacional que fomenta la inclusión de la diversidad en el ámbito privado a través de incentivos al empleador; además flexibiliza los requisitos para que las micro, pequeñas y medianas empresas puedan acceder al régimen de promoción y establece una proyección estratégica para planificar inversión y desarrollo. “Es necesario tener la ley lo antes posible. Es prioridad la generación de empleo de calidad y el desarrollo productivo”, dijo Kulfas y aseguró que “para este sector exportador aún hay crecimiento en medio de esta pandemia”.

Desde Argencon celebraron el acuerdo firmado entre el Gobierno y los principales bonistas al señalar que “representa un paso indispensable para eliminar parte de la incertidumbre en nuestro contexto macroeconómico”. Y al mismo tiempo pidieron por la pronta sanción de la ley, “una herramienta indispensable que permitirá generar aproximadamente 250 mil nuevos puestos de trabajo directos y alcanzar los 15 mil millones de dólares de exportaciones anuales hacia 2030”, expresó Luis Galeazzi, Director Ejecutivo de la entidad..


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